Mensaje
del Presidente de la República
México es un lugar único por su riqueza
y diversidad natural, cultural e histórica.
Ello hace de nuestro país un espacio de maravillosos
e innumerables atractivos turísticos. Sin
duda, para el desarrollo de esta importante industria,
la diversidad es precisamente nuestro mayor capital.
Tenemos prácticamente todo para cautivar a
nuestros visitantes playas, selvas, montañas,
desiertos, ciudades coloniales, sitios prehispánicos
y pueblos pintorescos. Además, a la ex-ube-rancia
natural y cultural de nuestro país se suman
el talento empresarial, la calidad del servicio de
sus trabajadores y, por supuesto, la tradicional
hospitalidad mexicana.
La vocación turística de México
es patrimonio de todas y todos los mexicanos. Nuestra
misión debe ser aprovechar al máximo
nuestros valiosos recursos, y hacerlo en beneficio
de todos.
En el turismo tenemos una de las grandes y más
prometedoras alternativas de desarrollo. Apostamos
por él, no sólo porque reconocemos
que se está convirtiendo rápidamente
en una muy dinámica industria a nivel mundial
su expansión y crecimiento están fuera
de toda discusión sino también por
los beneficios que puede aportar a la economía
y al progreso de nuestro país.
En los últimos años, el turismo ha
contribuido al crecimiento económico y ha
permitido elevar la calidad y el nivel de vida de
las y los mexicanos en diversas regiones del país.
No obstante, reconocemos que si bien su aportación
a las cuentas nacionales es satisfactoria, hay todavía
mucho que hacer para transformarlo en un gran motor
del desarrollo social y humano.
Estamos convencidos de que esta actividad está llamada
a constituirse en un factor decisivo para la ampliación
de oportunidades, el mejoramiento de la distribución
del ingreso y la utilización sustentable de
nuestros recursos naturales y culturales. Por ello,
la nueva política turística se propone
revertir las inercias que han limitado el potencial
de esta industria como agente de cambio y transformación,
y como fuente verdadera de riqueza económica
y desarrollo social para nuestro país.
El Programa Nacional de Turismo 2001-2006 se inscribe
en esta perspectiva. Su puesta en operación
nos permitirá reorientar esfuerzos y quitar
trabas y obstáculos, de tal forma que se cumpla,
en los hechos, nuestro compromiso de hacer del turismo
una prioridad nacional.
No hemos diseñado un programa para desarrollar
sólo algunos enclaves turísticos exitosos
. Mi gobierno se ha comprometido a lograr que los
frutos de esta generosa industria beneficien de manera
amplia a los habitantes de las regiones, los estados
y los municipios, a través de la inclusión
de la población a los esfuerzos y oportunidades
que el turismo genera.
No podemos retrasar ni un día más la
importante tarea de tender los puentes que permitan
a las mexicanas y mexicanos mirarse como una sola
nación, reconstruir los lazos comunitarios
y el tejido social. En esta labor, el turismo va
a jugar un papel importante.
Para lograrlo tenemos que mirar hacia el frente,
a lo que deberá ser el futuro de esta actividad
en los años por venir. Habremos de diversificar
nuestros mercados, así como los productos
y destinos que ofrecemos. Debemos también
hacer un esfuerzo por incrementar la competitividad
de nuestra industria en una época en que muchos
otros países están compitiendo por
conquistar mercados turísticos.
Nuestro propósito es convertir a México
en un país líder en la actividad turística
y hacer de ésta una palanca de desarrollo
social. Hacia allá van encaminados nuestros
esfuerzos. Lo vamos a hacer con un respeto irrestricto
por nuestros diversos entornos naturales, culturales
y sociales.
El Programa Nacional de Turismo 2001-2006 contiene
definiciones claras y sencillas que permiten identificar
el rumbo por el cual deberá transitar esta
importante industria. Su objetivo central es lograr
que el crecimiento de la actividad turística
se traduzca en desarrollo social y bienestar para
la mayoría de las y los mexicanos, porque
esa es la principal razón de ser de mi gobierno.
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